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  • Abraham Mariscal Romero

"Profesor tengo 7 y no sé por qué".

Actualizado: jul 21

Ese alumno... ¿Sabe por qué obtuvo un 7 de calificación? Ese otro alumno... ¿Sabe por qué fue elegido para el cuadro de honor? El equipo conformado por 4 alumnos... ¿Sabe por qué su proyecto fue reconocido?

Esto va más allá de una calificación y de una demostración de la ausencia o presencia de conocimientos. La retroalimentación tiene un impacto, ya sea positivo o negativo en gran escala, el cual, muchas veces no dimensionamos como profesores y como mentores.




Para que se construya un aprendizaje en nuestros alumnos tiene que existir un proceso. En ese proceso habrá errores y equivocaciones, sin embargo esto irá construyendo con más cimientos y significado cada uno de los aprendizajes. Dicho proceso, para que se dé tienen que estar involucrados:

Los profesores; los que brindan los medios y las enseñanzas para crear experiencias de aprendizaje.

Los alumnos; que son el centro de la actividad educativa y protagonistas de la conversión de los conocimientos en aprendizajes.

Por un lado los profesores deben actuar como guías y mentores, brindando retroalimentación en cada paso que conforma el proceso de aprendizaje. Por otro lado los alumnos, teniendo una actitud y apertura positiva para recibir esa retroalimentación que perfeccionará sus habilidades, sus productos y su personalidad, pero depende del profesor que exista esa actitud y esa apertura.



La retroalimentación o el feedback es un elemento y una herramienta de los profesores para educar, pero también para formar. No se trata de juzgar y ser críticos de la acción educativa de nuestros alumnos ni de sus productos, sino, de ser mentores que acompañan y que encaminan a la transformación del alumno. Brindar retroalimentación hace que los alumnos amen tus clases y amen el aprendizaje. No es sólo: "Pedro tu trabajo es deficiente por eso tienes 7, espero mejores para la próxima". Va más allá, involucra un trabajo previo donde se deja claro lo qué esperamos que los alumnos hagan. Un trabajo durante donde se le presta atención, se valora y se evalúa el trabajo del alumno. Y al final un trabajo posterior, donde remarcamos aspectos positivos de los productos de los alumnos, donde los profesores tomamos una postura de mentores, esa persona que le explica a los alumnos algunas alternativas, se les proponen otros recursos o herramientas para la perfección de cada producto y del desarrollo de sus competencias cognitivas y emocionales. Se puede ver así: "Pedro tu trabajo tiene aspectos muy buenos, explícame ¿en qué te basaste para hacerlo?... Podemos mejorar ciertos apartados de él, te voy explicar qué alternativas puedes usar para mejorarlo, también te propondré algunos recursos para que perfecciones tu entrega y le des tu toque personal".


Sí bien, nos podemos dar cuenta que al retroalimentar no tratamos de resolver el trabajo del alumno, sino provocar un proceso de reflexión donde la meta final sea la generación de un aprendizaje autónomo que vaya formando a nuestros alumnos, ya que dentro de esa retroalimentación tenemos que cubrir factores afectivos, cognitivos, contextuales y psicológicos de los alumnos. Esta retroalimentación debemos hacerla personal y en privado, cuidando de no exponer esos errores o equivocaciones, al contrario, hacernos aliados de ellos para convertirlos en reto y motivación, en ese intento nosotros como profesores estaremos ahí para orientar. Se trata de aprender, enseñar y formar, no sólo de calificar y juzgar. Es por eso que hay que hacer que la retroalimentación sea necesaria para potenciar el aprendizaje y no para detractarlo (Ruiz, 2020).

Sí como profesores no causamos en los alumnos lo siguiente, a través de nuestra retroalimentación, algo estamos haciendo mal:

  • Reconocer fortalezas.

  • Apoyar las áreas de oportunidad.

  • Dar soluciones.

  • Promover el progreso.

  • Evitar ansiedad y temor.

  • Dejar claro las cosas que se están haciendo bien.


Como profesores tenemos muchos otros roles y uno de ellos es el de ser mentor y guía para los alumnos. Siendo esto, en automático tendrás el respeto, agrado y confianza de tus alumnos, querrán estar en tus clases, su percepción ante los errores cambiará y en un futuro verás el beneficio de que tus alumnos trabajen de forma autónoma, verás que se preocupan por su aprendizaje y generarán el hábito de hacer las cosas bien, así como avances en su capacidad de esfuerzo y los aprendizajes crecerán en gran medida. Retroalimenta como te hubiera gustado que te retroalimentaran a ti. Una buena retroalimentación cargada de vocación y empatía por tus alumnos hará mucho la diferencia.

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